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La idea de escribir un libro sobre los distintos elementos de la composición surgio como un ordenamiento de los conceptos estudiados y desarrollados durante tantos años. Quizas sea una puerta abierta , que aporte ideas y conceptos, para futuros guitarristas y compositores. IntroducciónEn este trabajo intento poner a disposición del lector interesado los elementos compositivos, musicales que a mi parecer son los mas atractivos, útiles, efectivos, didácticos y sobre todo que me han dado, y me darán innumerables resultados en la creación. Por supuesto todos los recursos técnicos y artisticos elegidos para ese trabajo los podremos encontrar en muchísimas obras de los grandes compositores, sobre todo los del siglo XX; con esto quiero aclarar que yo no he inventado nada, y no es mi intención que el lector sobreentienda esto. Para la mejor comprensión y aprovechamiento de este libro, el lector debe tener los conocimientos básicos de la música y sus recursos técnicos (armonía, contrapunto); igualmente, si no los tiene le llevará mas trabajo comprender algunos conceptos, pero podrá abordar perfectamente los temas aquí planteados, ya que están desarrollados para el alcance de cualquier persona que maneje algún conocimiento musical y domine, aunque sea básicamente, un instrumento. Desde mi entendimiento y convicción cualquier persona puede componer música si tiene el manejo de, aunque sea, un mínimo elemento musical, desde conocer como se tocan dos o tres acordes en un instrumento, o la digitación de una escala para improvisar, etc; con esta aseveracion quiero desmitificar la idea generalizada de que la composición es solo para elegidos y que acceder a ella solo es posible a través del conocimiento de ocultos secretos que manejan solo unos pocos. Todo esto es irreal y lo puedo decir con el fundamento de mi experiencia personal y del trabajo con muchos de mis alumnos. Mi sugerencia básica para componer es tomar un elemento motor que fundamente y de coherencia a la obra a crear, mantenernos dentro de dicho elemento y buscar en él las máximas posibilidades artísticas. Esta excusa (elemento motor) puede ser cualquier cosa, una tonalidad, una escala, un acorde, una nota, un ritmo, una palabra, un número, siempre y cuando nos sirva para crear. Trataré en este trabajo de ahondar en este concepto. Otro punto importante, a tener en cuenta, a la hora de componer es la memoria inconciente de la música ya escuchada por nosotros, que ha dejado una marca en nuestro interior, y que funciona como disparador para nuestras futuras obras. Muchas veces, y me ha pasado, el compositor encuentra que pasajes de obras propias se parecen a otras obras de autores que él ha escuchado,esto no quiere decir que dicha obra en cuestión sea un plagio o una copia, si no que sencillamente, los elementos que usa, están nutridos de otras músicas, y es deber del compositor encontrar y desarrollar una identidad propia , muchas veces aprendiendo a tomar lenguajes y técnicas de otros autores. La interpretación. Este aspecto es básico y esencial para que el compositor tenga en cuenta, ya que una misma obra puede ser vista desde infinitos ángulos y cada instrumentista puede enriquecer ampliamente toda composición. Esto será posible, si el intérprete le da a la obra, redundantemente, su interpretación, interpreta en realidad lo que dicha obra tiene que ver con su propia personalidad, caracter musical, experiencia y ductilidad en su instrumento.En segundo plano podrá, interpretar lo que el autor quiso decir, y solo esto será posible si la obra está bien escrita; la idea del autor saldrá sola a la luz, sea cual sea la interpretación que le de el instrumentista. Es importante, desde mi opinión, que todo intérprete analice la obra antes, durante o después de su estudio instrumental, así podrá conocerla mejor y sabrá con que elementos de la música está interactuando. Trabajaremos, en este libro, numerosos aspectos de la música, pero desde mi entender el contrapunto es el más amplio, rico e inagotable de ellos, que viene nutriéndonos hace siglos con la pureza de su discurso . De él salieron los acordes y la armonía, como bloques de hielo congelados, y extraídos del caudaloso fluir de los ríos y vertientes infinitas de las melodías que se entrelazan mágicamente armando el inagotable tapiz contrapuntístico. Podemos ir encontrando, a través del juego imitatorio de distintas melodías, un punto de partida excelente para empezar a componer; cualquier persona interesada en adentrarse en la hermosa tarea de crear con los sonidos, verá que el contrapunto es ideal para ello. Igualmente quiero exponer aquí que la enseñanza de la composición, como de la música en general, puede comenzarse desde cualquier punto; por ejemplo, un alumno , que mínimamente maneje la digitación de un instrumento, y conozca las doce notas musicales, puede (sin saber armonía tradicional u otros aspectos de la música) crear libremente una pieza musical con una serie dodecafónica, la cual estará libre del prejuicio de quien conoce las pautas de otros elementos musicales que nos condicionan, por costumbre o tendencias de lo escuchado en la generalidad de las personas. Así le damos al potencial compositor un elemento para explorar y encontrar cosas, tal vez inesperadas. Es necesario que el compositor tenga en su mano la paleta con la mayor cantidad de colores compositivos posibles, para no perderse ninguna opción dentro del trabajo creativo; por suerte en este siglo podemos tomar contacto con todos los lenguajes usados durante tantos años en la música, y así poder trabajar con ellos generando, a partir de una nueva elaboración, reestructuración y combinación un nuevo lenguaje. Esta es la gran ventaja que tenemos hoy día, la información a la cual podemos acceder nos posibilta desarrollarnos muchísimo como compositores, pero a la vez nos obliga a estudiar profundamente y a conocer lo más posible todos los recursos. En mi opinión la música está. Quiero decir que el compositor es solamente un canal por donde la música se manifiesta, ella utiliza los elementos con los que el músico está interactuando para aparecer y plasmarse en sonidos. Cierta vez yo estaba tocando en un bar, tocando e improvisando , y al finalizar, un amigo que había escuchado el concierto, me dijo; “que buenas cosas que tomaste del ambiente, del aire”. En ese momento me di cuenta que la música estaba allí y esa convicción me acompañó y me acompaña siempre a la hora de crear. El creador también es un instrumento. (Texto extraído del libro de F. S.: "Elementos para la composición") |
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